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29 mayo 2013 3 29 /05 /mayo /2013 21:19

 

 

La inflamación del vientre y los gases se producen por la fermentación de los alimentos en el aparato digestivo. Este hecho es un fenómeno completamente natural pero cuando la cantidad de gases es exagerada y continúa puede ser un síntoma de distintas enfermedades: dispepsia, gastritis, hernia de hiato, alteraciones en la relajación del píloro, úlceras, etc.


También se producen gases por otros motivos comer más de la cuenta, hablando o de prisa, por el consumo de goma de mascar, porestrés o nerviosismo.


La masticación resulta esencial en este sentido: los alimentos se trituran se mezclan con la saliva y comienza su transformación para que puedan ser asimilados, si esto se hace mal, todo el proceso digestivo se puede alterar.

Recomendaciones.

Antes de probar con las plantas recurre a lo más sencillo: andar después de comer, masajearte el abdomen y tomar un yogur.

 

Pasear: no te recuestes inmediatamente después de comer, mejor procura salir a caminar, así ayudarás a movilizar los alimentos y los gases. Ten en cuenta que la musculatura abdominal se contrae y relaja al andar y esto favorece los movimientos naturales del intestino.

 

Date un masaje: ofrece resultados similares a los del paseo. Presiona con la palma de la mano sobre el vientre y desplaza con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj, te irá muy bien hacerlo con un aceite de almendras.

 

Consume un postre con yogur: si no eres intolerante a la lactosa es posible que el yogur sea un buen aliado, toma un yogur después de la comida sus bacterias reducirán la fermentación.

 

Prepárate una infusión: la manzanilla y la menta poleo son plantas que ayudan a la digestión y reduce los gases. Pon una bolsita o una cucharada de la planta seca o fresca en una taza y llénala con agua hirviendo, tápala, deja la infusión alrededor de diez minutos y cuela. De cualquiera de ellas puedes tomar 4 fusiones al día, limita el uso del poleo a dos semanas seguidas y ten en cuenta que está contraindicado durante el embarazo y en caso de periodos menstruales abundantes, la infusión de manzanilla la puedes tomar cuando la necesites.

 

PLANTAS CONTRA LA HINCHAZÓN

La mayoría de las plantas pueden emplearse como carminativos, es decir, que facilitan la digestión y favorecen la expulsión de gases del sistema digestivo, son las que poseen aceites esenciales formando parte de su composición química.

 

Anís verde: se utilizan los frutos en infusión de diez minutos, la cantidad que se aconseja es de tres a cinco gramos, qué es el equivalente a dos o tres cucharaditas al día repartidos en dos o tres tazas, tomadas tras las comidas. El tratamiento no se debe prolongar más de una semana seguida.


Melisa: se toman las hojas y las flores a punto de abrirse, es carminativa digestiva y ligeramente sedante, por lo que va bien si los gases y la inflamación se debe al nerviosismo, se utiliza como infusión.


Anís estrellado: la dosis recomendada es de unos 3 gramos de frutos al día, en infusión de diez minutos. Lo mejor es tomar una taza tras la comida y la cena, máximo una semana continua. Estas plantas se pueden alternar entre sí para ampliar el tiempo de tratamiento y siempre que hayas notado mejoría pero si la inflamación persiste o empeora hay que consultar al médico.

 

OTROS REMEDIOS CONTRA LA HINCHAZÓN ABDOMINAL

Carbón vegetal y arcillas: actúan como un esponja que absorbe todo lo que encuentra a su paso incluidos los gases intestinales y las bacterias que provocan la fermentación con lo que se trata el problema de dos frentes. Se suelen vender en cápsulas y la dosis varía según el laboratorio.

 

Yoga: el colon irritable, el estrés o un estado nervioso casi permanente, por ejemplo, se benefician con los ejercicios respiratorios encaminados a la relajación. El yoga, tai-chi o meditación ayudan mucho, pero unas simples respiraciones profundas también son efectivas. Sitúate en un lugar tranquilo, ponte cómodamente sentado o recostado, y respira sólo por la nariz llenando los pulmones al máximo, lleva el aire hasta el estómago y expúlsalo muy despacio.

Procura no pensar en otra cosa que no sea tu propia respiración. Realiza este ejercicio 10 minutos cuando te sientas muy inflamada o de vez en cuando, y verás cómo mejoras poco a poco.

 

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