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20 enero 2012 5 20 /01 /enero /2012 18:34

Muerte súbita: El gran enemigoToda la verdad sobre la muerte súbita del deportista y cómo actuar en un caso de urgencia.

La lista más negra del fútbol internacional. Esa en la que el mencionado Puerta (22 años) forma triste equipo con Miklos Feher (24), delantero del Benfica, Serginho (30), zaguero del Sao Caetano, Catalin Hildan (24), jugador del Dínamo de Bucarest, Vladimir Dimitrijevic (20), jugador del Estrella Roja de Belgrado, Manuel Mondaca Silva (16), portero de la selección de fútbol chilena Sub'17, Andrei Pavistski (17), del Arsenal Kiev, Hugo Cunha (28), centrocampista del Uniao de Leiria portugués, Mohamed Abdelwahab (23), defensa de la selección egipcia, o Marc-Vivien Foé (27), el tristemente célebre jugador camerunés que en julio de 2003 cayó desplomado mientras disputaba un encuentro de la Copa de las Confederaciones.

"A diferencia de todos estos atletas", asegura el Dr. Pedro Manonelles Marqueta, Coordinador del Registro Nacional de Muerte Accidental y Súbita en Deportistas y Presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte, "Daniel Jarque no estaba sobre el terreno de juego cuando falleció. En realidad, llevaba más de 24 horas en su hotel, por lo que la suya no puede considerarse, de ningún modo, una muerte súbita del deportista (MSD). Fue una muerte súbita a secas". "Ambas", detalla este experto, "acontecen de una forma inesperada, y se producen apenas dos horas después de la aparición de los síntomas; pero la primera siempre sorprende a la víctima mientras se ejercita"


Víctimas de perfil

Sin duda, Manonelles sabe de lo que habla. Es una de las máximas autoridades en la materia de nuestro país, y desde su puesto en el Registro Nacional ha coordinado un esclarecedor estudio sobre el tema. El informe, basado en 180 fallecimientos producidos en España entre 1995 y 2006, demuestra, para empezar, que a pesar de la atención mediática que suscitan casos como el de Puerta, la inmensa mayoría de las víctimas de esta silenciosa asesina no son atletas de elite, sino ciudadanos anónimos que, eso sí, tienen algunas cosas en común. La primera, su sexo.

En 164 de los 180 casos estudiados el fallecido era un hombre. Un escalofriante 91%. "Realmente",reconoce el Dr. José Naranjo Orellana, Secretario de la Federación Española de Medicina del Deporte, "no sabemos por qué se da este desequilibrio. Quizás se deba a que la MSD acostumbra a estar relacionada con las patologías cardiovasculares, que se ceban especialmente en los varones".

Siguiendo con las coincidencias, la mayoría de los fallecidos estaba jugando al fútbol (40), practicando ciclismo (39) o haciendo atletismo (24). "De todas formas", apunta el Dr. Manonelles, "esto no debería llevarnos a conclusiones precipitadas, ni, mucho menos, a demonizar estos deportes. Lo más probable es que acumulen más víctimas de MSD simplemente porque son los más practicados en nuestro país". Los estudios parecen darle la razón a este experto. Así, en uno realizado en EE.UU. el baloncesto (68%) y el fútbol americano (76%) aparecen como los principales "sospechosos". En otro trabajo, esta vez irlandés, la palma se la llevan el golf (31%) y el fútbol gaélico (21,5%). Un tercero, realizado recientemente en Italia, demostró, no hace falta ser demasiado avispado para adivinarlo, que el fútbol estaba detrás del 44,8% de los casos. En la edad, también hay coincidencias. La mayoría de los fallecidos tenían 20 años o menos (el 25?4%), o habían superado la barrera de los 40 (el 26?06%). "Son edades", aclara el Dr. Naranjo, "de incorporación a la práctica deportiva, o de reinicio de estas actividades".

Suficiente. Con toda esta información en nuestras manos, ya podemos atrevernos a trazar el retrato robot de la víctima de la MSD: hombre de unos 36 años, deportista aficionado, que practica fútbol, hace ciclismo o corre, y que, un buen día, cae fulminado? ¿sin ninguna razón?

A sangre fría

La pregunta retumba en nuestra mente cada vez que abrimos un periódico y nos damos de bruces con un nuevo fallecimiento de este tipo: ¿por qué? ¿Qué provoca que el corazón, aparentemente sano y fuerte de un joven deportista deje de latir de repente? "Estas informaciones nos impactan mucho porque se supone que los atletas son el paradigma de la salud... pero una persona sana no se muere",afirma tajante el Dr. Ignacio Fernández Lozano, Secretario de la Sección de Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología. "Si se ha producido el fallecimiento es porque existía un problema previo no diagnosticado. Frente a lo que se acostumbra a pensar, la intensidad del ejercicio no tiene la culpa de nada", añade este experto. Las estadísticas lo avalan. Diversos estudios demuestran que entre el 74 y el 94% de las MSD se deben a problemas cardiovasculares. Pero, ¿qué pasa entonces con ese 26 o 5% de autopsias blancas (en las que no se puede determinar la causa de la muerte)?"Bueno", responde Fernández, "es muy difícil hacerle un electrocardiograma a un corazón muerto...".

De acuerdo... Sustituyamos entonces una pregunta por otra: ¿cómo es posible que, a pesar de las exhaustivas revisiones y exámenes a los que se someten estos deportistas, nadie descubra ninguna anomalía? Turno de nuevo para el Dr. Fernández: "de entrada, porque la principal causa de la MSD, la miocardiopatía hipertrófica, provoca los mismos síntomas que la práctica deportiva: un engrosamiento del corazón. Además, otras de las enfermedades implicadas son evanescentes, es decir, no tienen una presencia continua, por lo que es difícil pillarlas, por ejemplo, con un electrocardiograma. Para acabar de arreglarlo, existen patologías que cuesta muchísimo diagnosticar en vida?". "De todas formas", tercia el Dr. Naranjo, que trabaja con atletas de elite en el Centro Andaluz de Medicina del Deporte, "a los atletas profesionales, al menos hasta hace poco, no se les exploraba tanto como la gente acostumbra a pensar".

"Es un tema difícil?", prosigue meditabundo este experto. "En los medios se habla mucho de las muertes, pero poco de decisiones como la de Rubén de la Red, ex jugador del Real Madrid, que, después del susto que tuvo, se replanteó las cosas y ahora está prácticamente retirado". "A otros deportistas de primer orden", continúa Naranjo midiendo las palabras, quizás consciente de que su franqueza está a punto de traicionarle, "también se les han detectado factores de riesgo, pero han decidido seguir adelante con su carrera. En cualquier caso, ¿cómo le dices a un chaval de veinte años que renuncie a un futuro de éxitos deportivos, económicamente tan jugoso?".

A pie de obra

Pero despidámonos de ese mundo repleto de fama y dinero, y volvamos a la calle o, mejor dicho, a los gimnasios. Visto lo visto, a nosotros, simples deportistas de a pie, ¿no nos queda otra que echarnos a temblar y persignarnos cada vez que nos subamos a la cinta? "Para nada", tranquiliza el Dr. Manonelles,"aunque no se conoce con exactitud, la prevalencia de la MSD es muy baja: entre 0,25 y 0?5 casos por cada 100.000 habitantes al año". "En realidad", apunta el Dr. Naranjo, "el sedentarismo mata a muchísima más gente que la MSD, pero claro, eso no vende tantos periódicos?".

Ata en corto a tu hipocondría, échale un vistazo a nuestros consejos para alejarte de la muerte súbita del deportista, y céntrate en otros problemas, mucho más terrenales, que también te acechan en el gimnasio.

La muerte súbita puede sorprender a cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier momento. No lo decimos nosotros. Lo afirman los expertos en la materia, que también sostienen que si la población general supiera realizar maniobras de resucitación, el número de víctimas mortales sería sensiblemente inferior. Le pedimos al Dr. Pedro Manonelles, Coordinador Nacional del Registro Nacional de Muerte Accidental y Súbita en Deportistas, que nos proporcione las herramientas necesarias para, llegado el caso, poder salvar una vida (o al menos intentarlo).

 No pierdas el tiempo. No hagas conjeturas sobre lo que le está pasando a la víctima y ponte siempre en lo peor. Piensa que sólo tienes cuatro minutos. "Pasado ese tiempo", confirma el Dr. Manonelles, "la víctima fallecerá o sufrirá daños cerebrales irreversibles". Así las cosas, pide que alguien llame al 112 y ponte manos a la obra.

 Inspecciona. Acércate a la víctima y comprueba si respira, si tiene pulso o si responde a estímulos externos. Si la respuesta es negativa, pasa al punto 3.

 Hazle el boca a boca. Tumba a la persona boca arriba, y extiéndele bien el cuello llevándolo hacia atrás. Tápale la nariz con una mano (para que el aire no se escape por ella) y, con calma, exhala aire en sus pulmones. Búscale el pulso en una arteria importante (la femoral o la carótida) y, si no hay latido, pasa al punto 4.

 Practícale un masaje cardíaco. Asegúrate de que la víctima esté tumbada sobre una superficie dura para que sea lo más efectivo posible. Extiende los brazos, y coloca las manos cruzadas un poco más abajo del centro de su esternón. Sirviéndote del peso de tu cuerpo, presiona ese punto a un ritmo ligero (unas cien veces por minuto), intentando que el tórax se hunda alrededor de 3 centímetros. Por cada 15 movimientos, haz dos respiraciones boca a boca. Si no responde, pasa al punto 5.

 Utiliza un desfibrilador. Tranquilo, es mucho más fácil de lo que parece. Poca gente sabe que estos aparatos "hablan". Si puedes hacerte con uno, te irá indicando, paso a paso, lo que debes hacer en cada momento.

El Dr. José Naranjo Orellana, Secretario de la Federación Española de Medicina del Deporte, se muestra benevolente y sostiene que "en general, las revisiones que nos realizan en los gimnasios son suficientes para detectar los problemas más habituales". Nuestra experiencia, y los comentarios de nuestros lectores en el foro de menshealth.es, nos demuestran que estas revisiones no son siempre tan exhaustivas como nos gustaría? Para muestra, un botón: que levanten la mano los deportistas amateurs que hayan tenido que enfrentarse a un electrocardiograma en reposo, a un análisis de sangre o a una valoración del riesgo cardiovascular antes de empezar a machacarse. Pues eso? 
Para evitar males mayores, le pedimos al propio Dr. Naranjo que nos describa el "examen" perfecto. 
Toma buena nota, te puede ir la vida en ello:

La historia clínica

Le ofreceremos a nuestro médico del deporte valiosas pistas que le permitirán descubrir, entre otras cosas, si es probable que acabemos sufriendo problemas cardiovasculares. Si en tu familia existen antecedentes de síncopes, taquicardias o muertes repentinas, no dejes de comentárselo a tu especialista? y empieza a tomártelo con calma.

La exploración

Ya te sabes los pasos de memoria. Se parece mucho a las revisiones que te hacían en el cole: te pesarán, te medirán, te palparán el abdomen? Esta vez, eso sí, y más si superas la treintena, asegúrate de que te realizan un electrocardiograma en reposo (básico para descartar muchos de los problemas cardiovasculares que pueden desembocar en una muerte súbita).

La valoración del riesgo cardiovascular

"Importantísima", afirma el Dr. Naranjo, "sobre todo si hablamos de personas que van a practicar deporte por primera vez". Teniendo en cuenta factores como la edad, el peso, el IMC, los niveles de colesterol y glucemia o la presión arterial, el especialista te asignará un estrato de riesgo, que determinará las probabilidades de que sufras problemas cardiovasculares. Si no tienes análisis de sangre recientes, no te quedará otra que hacerte uno, como mínimo, de colesterol y glucemia.

El examen del aparato locomotor

Debería incluir una valoración de la posición del raquis (para descartar desviaciones u otras patologías), y un análisis del nivel de las caderas y de la longitud de los medios. El especialista también debería poner a prueba nuestra movilidad articular (caderas, rodillas, codos...), nuestra flexibilidad, y nuestro balance muscular (para comprobar si sufrimos, por ejemplo, pérdidas de fuerza).

La prescripción

Una vez recabada y analizada la información, pueden suceder dos cosas: 
- En el peor de los casos, es decir, si el médico del deporte ha detectado algún problema, será él mismo el encargado de hacernos una prescripción de ejercicios que se ajuste a nuestros objetivos y minimice los riesgos. 
-Si el especialista descarta patologías o factores de riesgo, será el monitor (sin descartar alguna indicación del médico del deporte) quien se encargue de diseñarnos la rutina.

Como la ITV

Aunque hayas superado la revisión con nota, no te relajes. Piensa que, si quieres hacer las cosas bien, dentro de dos años te espera otro control médico. Un chequeo que, si hay antecedentes de problemas cardiovasculares o hemos superado los 45 años, debería convertirse en anual.

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